Pese a las numerosas reformas educativas que ya se han realizado, España sigue encabezando los índices europeos en fracaso escolar. Muchos alumnos repiten curso e incluso abandonan los estudios antes de lo que sería aconsejable, lo que supone un elevado coste para las familias y para la sociedad en general. Tanto, que en la actualidad es considerado uno de los principales problemas a los que nos debemos enfrentar. Por ello, muchos aspectos relativos a la educación, a la motivación de los estudiantes o a los diferentes estilos de aprendizaje de los mismos, gozan de gran relevancia en los debates que se están manteniendo al respecto.

Muchos maestros y educadores tienen dificultades para llegar a determinados tipos de estudiantes. Y no nos estamos refiriendo sólo a la multiculturalidad presente en las aulas, o al aumento en la incidencia de ciertos trastornos del aprendizaje o comportamiento en nuestros alumnos. Nos referimos a las diferentes aptitudes de los mismos, y también nos referimos a la dificultad o facilidad con la que pueden asimilar los nuevos conocimientos que les llegan cada día. En ocasiones, alguno de estos docentes ha probado cambiando la forma de impartir sus lecciones e incluso la forma de evaluar a sus alumnos. Quizás un profesor, preocupado por un alumno con dificultades para la escritura, le animó a crear sus propios cómics. O puede que una profesora consiguiese que finalmente uno de sus chicos entendiese las fracciones, cuando se las explicó con varias mandarinas y sus porciones o gajos.
En este contexto de fracaso escolar, de adopción de nuevos métodos innovadores, e incluso de introducción de nuevas tecnologías en el aula, la teoría de las inteligencias múltiples (formulada por el Dr. Howard Gardner en la década de los 80) adquiere cada vez mayor relevancia. Lo que el estadounidense trataba de explicarnos coincide con lo que ahora damos todos por cierto: la inteligencia no es algo unitario que se puede agrupar en una unidad específica, sino que desarrollamos diferentes tipos de inteligencia (hasta 8), que se relacionan entre ellas. De esta manera, si nos centrásemos en un único enfoque educativo, estaríamos desaprovechando las capacidades de muchos estudiantes.
Las 8 inteligencias propuestas por Gardner
· Lingüística: Referida a la capacidad de las personas para analizar información y realizar trabajos que impliquen el uso del lenguaje oral o escrito, tales como charlas, actividades de lecto-escritura, de comprensión de textos, etc.
· Lógico-matemática: Sería aquella que describe la capacidad para resolver ejercicios y problemas matemáticos, e incluso de desarrollar códigos, analogías, juegos con estrategias, ciertos experimentos, etc.
· Viso-espacial: Es la que permitiría a las personas comprender mapas, planos y otros tipos de información gráfica. En clase se podría trabajar este tipo de inteligencia realizando mapas, presentaciones de Power Point o actividades artísticas.
· Musical: Sería la utilizada para producir y dar sentido a diferentes tipos de sonido. Solfeo, representaciones musicales, elaboración de letras de canciones y otros del mismo estilo, serían ejercicios indicados para potenciar este tipo de inteligencia.
· Naturalista: Aquella vinculada a la capacidad de identificar y distinguir diferentes tipos de plantas, animales y fenómenos de la naturaleza como por ejemplo la meteorología. Utilizar instrumentos de laboratorio, estudio de fenómenos naturales, charlas sobre sostenibilidad y reciclaje, podrían ser algunas de las actividades recomendadas dentro de una clase.
· Cinestésica: Es aquella que implicaría el uso del propio cuerpo para realizar movimientos, crear productos o resolver problemas. Por tanto, en el colegio trataríamos de mejorarla desarrollando juegos de aprendizaje, el uso de nuevas tecnologías o la práctica deportiva.
· Interpersonal: Reflejaría la capacidad de reconocer y comprender los estados de ánimo, deseos, motivaciones e intenciones de las otras personas, y obrar en consecuencia. En clase se podrían realizar reuniones o tutorías, así como fomentar la empatía y la creación de normas grupales y de convivencia.
· Intrapersonal: Sería similar a la anterior, pero circunscrita a la capacidad de las personas para evaluar esas mismas características para sí mismas. Por tanto se podría entrenar mediante actividades como la creación de analogías personales, la exploración de nuestros propios sentimientos, las habilidades de solución de problemas o descubriendo y alcanzando objetivos y metas en cada persona.
De esta forma es importante entender que es posible que una persona tenga dificultades académicas durante unos cuantos cursos, por ejemplo debido a una memoria lingüística inferior a la media. Sin embargo, esta misma persona puede ser brillante en sus capacidades lógico-matemáticas y viso-espaciales y lograr, con el apoyo adecuado, convertirse en un gran arquitecto. O podría acabar siendo trabajador social si por lo que destaca es por su inteligencia interpersonal. Cada chico y cada chica tendrá unas aptitudes diferentes y la meta de nuestro sistema educativo no debe ser otra que descubrirlas y fomentarlas. En palabras del propio Gardner: «La educación que trata a todos de la misma forma es la más injusta que puede existir»

En pocos días publicaremos un nuevo artículo que abordará la relación existente entre estas inteligencias múltiples y los diferentes estilos de aprendizaje. Esperamos que sea de vuestro interés y ayude a satisfacer vuestra curiosidad.

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