Si bien este tipo de actuaciones suelen ser excepcionales, la intervención domiciliaria puede ser una alternativa perfectamente válida para afrontar determinadas situaciones. Uno de los casos más paradigmáticos es el de los problemas de comportamiento graves de niños y adolescentes, ya que el psicólogo puede obtener mayor información viendo cómo actúa el niño o joven en su propio entorno y, además, es más fácil instaurar y consolidar cambios en su ambiente natural (hábitos de estudio o rutinas del hogar, por ejemplo). Una vez la situación mejora y se estabiliza se pueden consolidar dichos avances a través de sesiones periódicas en las instalaciones de nuestro centro.
Este tipo de terapia también puede ser recomendable para otras personas, desde aquellas que tengan algún impedimento físico o situación personal que les impida desplazarse hasta la consulta del psicólogo, hasta aquellas otras cuyo propio trastorno les dificulte el inicio de su tratamiento (casos de depresión, fobia social o agorafobia, por ejemplo).
Por tanto, en aquellos casos en que tus circunstancias lo requieran o directamente nos lo solicites, podemos estudiar la posibilidad de realizar una intervención de este tipo. Ponte en CONTACTO con nosotros y, gracias a la información que nos facilites, podremos valorar si esta es una solución adecuada para tus problemas y confeccionar un presupuesto ajustado a cada caso y situación

