Los efectos psicológicos de la privación de sueño.
En el año 2008 la Asociación Mundial de Medicina creó el Día Mundial del Sueño para llamar la atención a la población mundial sobre los diversos problemas relacionados con el sueño, al mismo tiempo de poder dar una solución personal a cada persona que sufre trastornos o dificultades a la hora de dormir.
Desde entonces, cada 18 de marzo es también un buen día para recordar la gesta de Randy Gardner, un estudiante californiano que en 1964 y cuándo sólo tenía 17 años consiguió permanecer despierto durante 264,4 horas (algo más de 11 días). Además de batir el récord anterior en manos de un Dj hawaiano y de obtener un premio en la Feria de Ciencias de su Instituto, Randy Gardner pretendía demostrar que la privación de sueño apenas tiene efectos sobre nuestra salud. Nada más lejos de la realidad, uno de los supervisores de su experimento informó de graves alteraciones cognitivas y conductuales, incluyendo problemas de memoria, paranoia y alucinaciones. Tanto fue así que a mitad del proceso y durante un paseo fue visto por las calles exclamando que él era en realidad Paul Lowe (famoso jugador de fútbol americano de la época). Su caso, nos va a servir por tanto para describir 10 de los peores efectos que la falta de sueño puede provocar en nosotros:


1 Sobre-esfuerzo de nuestro cerebro: Varios estudios que se han realizado usando técnicas de neuro-imagen muestran que nuestro cerebro, en condiciones de privación de sueño, se ve obligado a aumentar drásticamente su consumo de energía, especialmente en su corteza prefrontal.
2 Deterioro en el rendimiento de nuestra memoria a corto plazo: Sin memoria a corto plazo no seríamos capaces de recordar un número de teléfono que nos acabasen de dar y mucho menos de realizar tareas complejas que requiriesen el empleo de información para resolver problemas. La falta de sueño provoca alteraciones importantes en nuestra memoria a corto plazo de forma que, cuando durante el último día del experimento se le pidió a Randy que restase 7 a 100 repetidamente y hasta llegar a 0, se detuvo en el 65 afirmando que no tenía la menor idea que qué estaba haciendo.
3 Mal funcionamiento de nuestra memoria a largo plazo: Hace tiempo que está documentada la relación entre el sueño y la consolidación de recuerdos en nuestra memoria. Si no dormimos lo suficiente, puede que nuestro cerebro no logre consolidar toda la nueva información que hayamos recibido durante el día anterior. Esta sería una de las causas que explica por qué los estudiantes olvidan tan rápido lo que han estudiado para un examen después de pasarse toda la noche en vela.

4 Capacidad atencional limitada: En condiciones normales las personas somos capaces de distinguir una voz entre muchas, colocar piezas de un puzle mientras escuchamos música, o incluso concentrarnos en una sola lectura durante horas. Sin embargo, la falta de sueño merma nuestra capacidad de prestar atención y discriminar convenientemente la información que nos llega del exterior, circunstancia que provoca que las personas que no han dormido lo suficiente nos puedan parecer distraídas.
5 Funciones ejecutivas disminuidas: Después de 36 horas sin dormir, nuestra capacidad de planificar y coordinar nuestros actos se reduce drásticamente. De hecho, se estima que las consecuencias físicas y psíquicas tras 36 horas sin dormir se asemejan a tener una tasa de alcohol en sangre superior a la permitida para conducir. Ya que tienen dificultades para planear nuevas acciones, los sujetos sometidos a privación de sueño tienden a repetir conductas que han automatizado previamente, lo que en caso de malos hábitos como fumar o la comida basura pueden resultar muy perjudiciales.
6 Estado de ánimo alterado o enfadado: Dos compañeros de clase participaron en el experimento de Randy Gardner, tratando de ayudarle a permanecer despierto a través de partidas de cartas y charlas que resultaron ser muy divertidas. Sin embargo esto sólo funcionó los primeros días, ya que después Randy se volvió extremadamente huraño debido al cansancio y al dolor de cabeza, por lo que dejaba de cooperar con sus amigos. Como sabemos, una sola noche sin dormir adecuadamente puede empeorar el carácter de muchos niños e incluso del de algunos adultos.
7 Pérdida de células neuronales: Existen muchos estudios que relacionan la privación de sueño con la muerte de células cerebrales. Uno de ellos fue realizado con ratones y halló que su número de neuronas disminuía hasta en un 25% como consecuencia de la privación de sueño. Es decir, la falta de sueño no tiene sólo efectos psicológicos, sino que también podemos apreciar sus consecuencias a nivel fisiológico.
8 Riesgo de experimentar epsisodios psicóticos: Algunos de sus síntomas pueden ser psicosis, paranoia, agresividad o alucinaciones. De hecho, está bien establecida la concomitancia entre el insomnio y algunas enfermedades mentales, pudiendo existir entre ellas una relación de bidireccionalidad.
Como curiosidad comentar que ya antes de las 100 horas de privación de sueño, Randy Gardner comenzó a experimentar una asterognosis suave, o pérdida parcial de la capacidad de distinguir la forma de los objetos que tocaba. Lo que pasó unos días más tarde cuando creyó que era en realidad un jugador de fútbol americano ya lo hemos comentado anteriormente.
9 Mayor riesgo de sufrir accidentes: Si bien no debemos asustarnos por tener que conducir después de una noche de poco descanso, sí debemos tener en cuenta que debemos extremar las precauciones en dichas condiciones, pues somos más propensos a sufrir accidentes (de hecho ya hemos explicado como nuestra capacidad atencional se ve limitada o nuestra conducta se asemeja a la que tendríamos si hubiésemos ingerido alcohol)
De hecho se ha comprobado que en algunos de los peores accidentes de la historia (como el del reactor de Chernobyl o el petrolero Exxon Valdez), una de las causas precipitantes fue la falta de sueño de los sujetos intervinientes.
10 Otras alteraciones metabólicas: Otros estudios han demostrado la relación entre la falta de sueño y problemas como la obesidad, la hipertensión o la diabetes. Es por tanto muy importante que prestemos atención a si estamos descansando adecuadamente.
Se estimaron tan peligrosas las consecuencias del experimento de Randy Gardner que los gestores del Libro Guiness de los Récords decidieron retirarlo y no admitir más retos de este tipo. Es por ello que cuando en 2007 el científico británico Tony Wright batió por dos horas la marca de Gardner, desconocía que justo un mes después de que el protagonista de nuestro artículo se fuese a dormir por primera vez en 11 días, el finlandés Tomi Soisini había logrado permanecer hasta 276 en vigilia (unas once horas más que Scott). Sin embargo este récord no fue registrado por temor a que más gente pusiese en riesgo su salud, si bien se considera que Soisini es la persona que ha estado más tiempo sin dormir de forma voluntaria y sin el uso de sustancias estimulantes. Experimentos realizados con animales sugieren que períodos de privación más prolongados causan graves alteraciones mentales y en el sistema inmunológico.
En cuanto a Randy Gardner, se despertó por sí mismo tras dormir durante 14 horas seguidas. Fue trasladado al hospital naval de San Diego dónde se le detectaron graves alteraciones cognitivas y conductuales que, por fortuna, fueron desapareciendo con el paso de los días. El señor Gardner aún vive y según él mismo confirma su salud es buena, si bien en una entrevista reciente comentó entre risas que después de aquel experimento “había dejado de trasnochar”.

De cualquier forma su caso nos sirve para ilustrar la importancia que tiene en nuestro organismo conseguir un descanso reparador. Para ello es aconsejable seguir los consejos de los profesionales sobre higiene del sueño, puedes consultar algunos de ellos aquí: http://asenarco.es/higiene-del-sueno/. Si los problemas persisten o se agravan no dudes en consultar con un profesional.

Muy interesante el artículo!