Actualmente son varias las corrientes y técnicas psicológicas que usan los diferentes profesionales de la psicología. Si bien todas pueden tener efectos positivos en nuestro bienestar, es importante entender que no todas ellas tienen los mismos niveles de eficacia.
La Terapia Cognitivo Conductual (TCC) es, desde hace bastantes años, la orientación de terapia que goza de mayor respaldo científico. Las investigaciones más modernas demuestran que es una alternativa más eficaz y económica que los fármacos para el tratamiento de los problemas psicológicos más comunes en la población. De hecho, las principales guías de práctica clínica (tanto a nivel nacional como internacional) recomiendan la TCC como el tratamiento de primera elección para trastornos depresivos, trastorno obsesivo-compulsivo, ansiedad, fobias, etc. También hay estudios que avalan el mantenimiento de los resultados conseguidos (eficacia a largo plazo).

Como su propio nombre indica la TCC se centra tanto en la parte cognitiva (modificación de pensamientos distorsionados), como en la parte conductual (respuestas psicofisiológicas y conductas manifiestas). Algunas de las ventajas y características de esta forma de abordar los problemas son:
• Orientación al Presente: Si bien muchas veces es importante conocer el motivo por el que algo está sucediendo, el énfasis de la terapia estará focalizado en cómo es posible cambiar la situación actual, sin que para ello tengamos que consumir largas sesiones explorando y recreándonos en el pasado, lo que permite que la duración del tratamiento sea más breve.
• Evaluación rigurosa y continuada del proyecto: El propio paciente puede ir observando sus avances durante y al fin del tratamiento.
• Autonomía del paciente: En la TCC el terapeuta provee al paciente de nuevas herramientas y aprendizajes que, con el debido entrenamiento, permitirán que en el futuro pueda manejar por sí sólo situaciones que anteriormente le causaban malestar.

• Énfasis en el cambio: El paciente aprende a afrontar sus dificultades y problemas de una forma diferente a la que lo había hecho con anterioridad y que, dicho sea de paso, no le estaba proporcionando los mejores resultados.
• Uso de las mejores alternativas posibles para el tratamiento: La TCC permite elegir aquellas técnicas que han demostrado un mejor resultado para cada tipo de problema y, además, permite adaptar el tratamiento según las necesidades y características de la persona en cuestión.
• Participación del paciente: El terapeuta informará del plan de tratamiento, de las bases científicas del mismo y de cómo debe influir para resolver los problemas que tenemos. El hecho de que el paciente comprenda el procedimiento a seguir y se le haga partícipe del mismo, ayudará a obtener mejores y más duraderos resultados.
