
El lenguaje guía nuestro pensamiento. Existe desde hace muchos años un interesante debate sobre cuál de los dos se desarrolla con anterioridad, pero es innegable que desde una corta edad orientamos nuestros actos y reflexiones ayudándonos del uso de esta facultad. Primero solemos hacerlo en voz alta, como si hablásemos solos: “pongo esto aquí”. Finalmente, logramos interiorizar ese habla y adquirir la capacidad de abstracción y representación de conceptos que completan lo que llamamos pensamiento verbal.
De esta manera, cuando pensamos estamos teniendo una conversación con nosotros mismos. Lo que conocemos como auto-diálogo opera normalmente de modo inconsciente, y la forma en que acostumbremos a llevar a cabo esta conversación interna va a tener una enorme importancia en nuestra forma de comportarnos y de sentirnos. Imaginemos que una persona acude a una entrevista de trabajo temerosa y pesimista ya que piensa que “Tengo muy pocas opciones entre tantos candidatos” “Se nota que he dormido poco, tengo mala cara” o que “En las entrevistas siempre tengo demasiados nervios, lo van a notar”. ¿Podemos afirmar que afronta la entrevista en las mejores condiciones de desempeño posibles? La respuesta parece obvia.
Y siendo como son perjudiciales para nosotros, ¿por qué solemos incurrir en este tipo de pensamientos que disminuyen nuestra confianza y nuestro ánimo? Sin duda, nuestra forma de ver el mundo está influida por nuestro temperamento (que es innato), pero también es en parte fruto del aprendizaje (y por tanto modificable). Se calcula que. al llegar a la edad adulta, las órdenes que hemos recibido sobre lo que no podemos o no debemos hacer y las consecuencias de incumplirlas, son 10 veces más numerosas que aquellas otras más positivas sobre lo que sí podemos y debemos hacer. Este modelo educacional podría estar condicionando nuestro sistema cognitivo, contribuyendo a que entre el 60 y el 75% de nuestros pensamientos sean negativos.
Las técnicas de reestructuración cognitiva son muy útiles para combatir estas cogniciones distorsionadas y sus efectos. Consisten en identificar aquellos pensamientos que nos provocan una emoción negativa y ponerlos a prueba para sustituirlos por otros más adaptativos. En el próximo artículo veremos los tipos de pensamientos negativos más frecuentes, cómo ayudarnos a identificarlos y cómo podemos combatirlos.
Estas técnicas han demostrado su utilidad no sólo en el ámbito de la psicología clínica, sino también en otros como la psicología deportiva dónde se ha evidenciado que contribuyen a aumentar el rendimiento y control atencional, incrementar el estado de ánimo y a reducir la ansiedad (mejorando por tanto el rendimiento final).

Aunque no seamos deportistas de élite ni necesitemos en estos momentos la ayuda de un psicólogo, sí que podemos tratar de mejorar nuestro bienestar así como las posibilidades de alcanzar nuestras metas. Ante las situaciones que nos provoquen una emoción negativa, debemos tratar de atender a ese diálogo interno y poner a prueba si lo que pensamos es realmente útil y cierto, o bien podemos enfocar la situación de otra forma más adaptativa.
Pensemos en qué ocurriría si la persona que acude a la entrevista de trabajo que hemos usado en el ejemplo anterior, consigue detectar y poner a prueba todos aquellos pensamientos negativos y los sustituye por otros como: “No tengo nada que perder por ir, incluso puedo conseguir un trabajo mejor” “Si voy con una sonrisa en la cara seguro que me valoran positivamente” “Quizás otras entrevistas no me fueron bien, seguro que en esta puedo mejorar y ganar confianza para las siguientes”. No podemos asegurar que vaya a conseguir el trabajo ya que depende de muchos otros factores, pero sí podemos concluir que se sentirá mejor y tendrá más posibilidades de tener éxito.
¿Y tú? ¿Has reparado alguna vez en la forma en que te hablas a ti mismo/a? ¿Suele ser positiva o negativa? Merece la pena que te detengas a reflexionar sobre ello de vez en cuando. Especialmente en aquellos momentos en los que estés experimentando estrés o alguna emoción displacentera (tristeza, ira, ansiedad …) piensa: ¿Qué es lo que te estás diciendo en esos momentos? ¿No es posible que exista otra forma de ver y afrontar la misma situación?


Sin duda alguna , tenemos noción de que existe una conversación interna o auto dialogo y se genera con mas fuerza de origen en los pensamientos negativos de Rencor, de Rabia de celos, y nos provoca un sentimiento también negativo . Creo que es importante , llevar estos conocimientos a los jóvenes en formación y los adolescentes, para la auto formación de una excelente o mas productiva autoestima , luchando contra estos sentimientos y pensamientos negativos o sustituyéndolos por pensamientos y sentimientos positivos.
Hola Alfonso! Muchas gracias por tu comentario, nos parece muy acertado. Si se incluyese formación de este tipo en el itinerario educativo los jóvenes de hoy en día sería personas más fuertes el día de mañana. Un saludo!
Muy complicada cambiar estos modelos en la juventud ya que no nos podemos basar solamente en su propia formación ¿Acaso no tienen que ver mucho el tipo de sociedad y valores negativos que hay actualmente?
Intentar mejorar la vida de las personas importa mucho pero la sociedad va por delante.
Hola Eduardo:
Muchas gracias por dejarnos tu opinión.
Efectivamente nuestra forma de pensar y los modelos mentales que construimos reciben múltiples influencias, que no se circunscriben sólo al ámbito formativo sino que, como comentas, se ven también impregnadas de nuestro medio social y los valores imperantes en cada época.
un saludo,